¿Qué hace un diseñador tipográfico?

Quien se dedica a esta actividad diseña las fuentes tipográficas con las que escribimos en la computadora. Su labor consiste en dibujar las letras con la mayor calidad posible, incluir todos los caracteres que estime necesarios (a veces varios cientos), evitar que un signo se confunda con otro, verificar que los espacios entre caracteres sean los óptimos, considerar que los detalles finos no se pierdan en la impresión o en pantalla y realizar la manufactura digital que permita su utilización sin ningún problema técnico.

¿Para qué existen tantas fuentes, si todas se ven iguales?

En realidad, las fuentes no son iguales: presentan diferencias tenues pero cruciales. Hay algunas que funcionan bien en libros, pero no en periódicos. O en revistas, pero no en pantalla. O en señalización, pero en nada más. O que sirven para escribir en inglés, pero no en español o en alemán o en maya. Su trascendencia suele ser invisible para todos, excepto para quien sabe de su poder y lo aprovecha para expresar estados de ánimo o sugerir los valores del emisor al público meta.

¿Por qué pagar por una fuente, si se pueden conseguir gratis?

Algunas fuentes ya vienen incluidas al comprar una computadora, pero pocas de ellas sirven para los trabajos más exigentes. Otras pueden descargarse gratuitamente de internet, pero su calidad casi siempre deja mucho que desear. Valen lo que cuestan: nada. Al pagar por una fuente, se paga por el trabajo puesto en ella. También es relativamente fácil obtener fuentes profesionales de manera ilegal. Una fuente digital es un programa de cómputo, y como tal está protegida por la ley. Las fuentes existen porque alguien pasó mucho tiempo generando un producto de excelencia y, al igual que cualquier otro creador, tiene el derecho de recibir la remuneración adecuada por la utilización de su obra. Es cierto que un porcentaje se lo queda el intermediario, pero el autor siempre agradecerá la parte que le corresponde por concepto de regalías.

¿Cuánto cuesta una fuente?

Es como la ropa: hay algunas muy baratas y otras que cuestan varios cientos de dólares. Los principales factores son qué tan completa está, cuánto tiempo tomó diseñarla y qué problemas resuelve. Por lo regular, las fuentes comerciales están al alcance del bolsillo de la mayoría de los diseñadores o clientes, especialmente cuando se piensa emplearla en una aplicación que generará ganancias económicas.

¿Para qué sirve una fuente a la medida?

Los proyectos especiales merecen fuentes especiales. Al igual que la ropa de una tienda, las fuentes comerciales se diseñaron pensando en que le ajustaran a muchas personas, pero no todo puede hacerse con Times o Arial pues sus autores jamás pensaron en las necesidades que usted debe cubrir. En esos casos es altamente recomendable considerar los servicios de un sastre que pueda diseñar una fuente a la medida.

¿Cuánto cuesta una fuente a la medida?

El costo depende de la complejidad y de lo que se espera del proyecto. ¿Cuántos signos? ¿Para textos largos o para títulos? ¿Se necesitan cursivas, negritas, versalitas? ¿La quiere sólo para usted o permitiría que fuera comercializada por el diseñador después de un tiempo razonable? ¿Es un proyecto nuevo o una fuente que ya ha comenzado pero no sabe cómo concluir y hacer que de verdad funcione? Si nos escribe podemos planear en conjunto la mejor solución a un precio adecuado.